Científicos estadounidenses registraron que un tipo de aves costeras, las agujas colipintas, tuvieron nueve días de vuelo sin pausa, alimentos o sueño. Un desempeño que aún no se ha observado en otro pájaro.
Los pájaros recorren en su vuelo sobre el Pacífico de Alaska a Nueva Zelanda un trayecto de unos 11.700 kilómetros sin comer, beber, detenerse o dormir. Así escribieron los investigadores en la revista \"Proceedings B\" de la Royal Society británica, procedimiento que quedó demostrado por los datos de mini-emisores colocados a algunos animales.
Hasta ahora, el récord en vuelos de larga distancia es para el zarapito siberiano (Numenius madagascariensis), que logra cruzar el Pacífico entre Australia y China en tres a cinco días de vuelo, lo que representa unos 6.500 kilómetros.
MINI-EMISORES
Robert Gill Jr., del Usgs Alaska Science Center, y sus colaboradores implantaron un mini-emisor a 23 agujas colipintas, el que estuvo fijado a la espalda.
En el caso de nueve animales se demostró que a pesar de la carga adicional alcanzaron su objetivo. Su vuelo fue de entre 7.000 y 11.700 kilómetros, los pájaros viajaron entre cinco y nueve días. Los científicos no pudieron dar seguimiento al destino de los otros animales, dado que los emisores fallaron o se cayeron.
Los datos obtenidos generan a los investigadores la pregunta de por qué los pájaros se animan a realizar un viaje de este tipo, en vez de volar con varias paradas a lo largo de la costa de Asia hacia el sur.
VUELO DIRECTO
Aunque con la ruta de vuelo directa, los pájaros probablemente ahorran tiempo y energía. Debido que a lo largo de la costa el trecho es unos miles de kilómetros más largo, y el hecho de aterrizar y volver a levantar vuelo costaría energía adicional.
Las paradas para juntar reservas deberían durar al menos algunos días y eventualmente varias semanas. En ese periodo, los pájaros están expuestos a peligros que se evitan con el vuelo directo, como aves de caza o enfermedades.
Una gran parte de las agujas colipintas comienza su vuelo transpacífico en el delta Yukon-Kuskokwim, al oeste de Alaska, uno de los mayores deltas de río del mundo.
En ese lugar la oferta de alimentos es muy alta y los enemigos son escasos. Por eso es un lugar óptimo para cargar energía para el largo vuelo.
Para administrar de forma provechosa sus reservas, los animales aprovechan los vientos favorables en dirección sur. Aunque por ahora no se pudo determinar qué efectos tendrán los cambios del tiempo, debido al cambio climático en la migración de las aves.
Tomado de www.latercera.com
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